Es complejo y controvertido el decir que un aprendizaje puede medirse en base a preguntas, ya que en este proceso intervienen factores cualitativos y cuantitativos, pero en ninguno de los dos puede decirse que la evaluación es objetiva. Cuando realizamos un examen al alumno, únicamente estamos observando los conocimientos que ha tenido durante el proceso enseñanza-aprendizaje, y no las competencias y habilidades que se requieren para enfrentar a la vida laboral y social, es decir se observa únicamente una parte del proceso .
Trabajamos con seres humanos, que tienen una particularidad esencial, son jóvenes de entre 15 y 18 años que tienen un sinnúmero de problemas sociales, familiares, económicos y emocionales que deben enfrentar y resolver, esto aunado a agentes distractores que entorpecen o dificultan este proceso educativo. La educación debe estar centrada en ello, en este sentido es necesario trabajar en la movilización de los saberes de nuestros estudiantes para que se enseñen a modelar y diseñar problemas reales que lo lleven a dar solución, construyéndolo con sus propias ideas, transformándolas y mejorándolas y en donde el alumno aprenda a ser, hacer y a convivir de manera saludable.
Según Javier Vargas en su texto dice que poder situar el aprendizaje no se resuelve reduciéndose a la trivialidad, para poder mover el conocimiento se requieren de una serie de procedimientos y para mi punto de vista estos no tienen límite ni fin, actualmente vivimos en un mundo globalizado, en donde los avances en la tecnología y ciencia se están dando de manera secuencial a pasos agigantados en donde los conocimientos adquiridos en poco tiempo quedan obsoletos, por lo tanto es necesario estar en la actualización constante de nuestra disciplina para ser competentes profesionalmente hablando.
La construcción del conocimiento se garantiza si interviene poner en conflicto cognitivo la organización de esquemas para la construcción de la realidad, movilizando una serie de aspectos en los saberes de nuestros alumnos, porque desarrollar competencias no es cuestión únicamente de evaluar mediante preguntas de contenidos textuales, si no que se necesita trascender y evaluar mediante prácticas de la vida cotidiana en habilidades de resolución de problemas en las que se pueden enfrentar un estudiante para tener el éxito en su vida futura.
Dionisio Ledesma Vázquez
